EnvivaRevista

El MUNDO MÁGICO

Un viaje a las Barrancas del Cobre

Por Diana Olvera Dander

En este viaje por la sierra, los rarámuris guían la experiencia y el paisaje marca el ritmo a través del silencio de la montaña.

Desde las Barrancas del Cobre, en Chihuahua, el norte de México se revela inmenso, silencioso y profundamente vivo. En este territorio habitan desde hace generaciones los rarámuris, “los de los pies ligeros”, guardianes de la sierra, de sus cuevas y sus secretos.

Hoy, las comunidades rarámuris de Bacajipare y Huetosachi invitan al viajero a conocer la región desde una perspectiva distinta: cercana, respetuosa y comunitaria. Más que un destino, estas experiencias son una forma de aproximarse a una cultura que ha aprendido a caminar en equilibrio con la tierra.

La sierra como hogar

Las Barrancas del Cobre no son solo cañones impresionantes, son un territorio habitado, trabajado y cuidado. En Bacajipare y Huetosachi, este paisaje forma parte del día a día. El lazo con la naturaleza es directo y constante: se siembra, se camina, se observa y se toman decisiones colectivamente. La vida rarámuri se organiza alrededor del respeto por el entorno y del trabajo en común, una lógica que se mantiene viva y que hoy da forma a nuevas maneras de recibir visitantes.

Las experiencias turísticas en esta región surgen desde la propia comunidad. Aquí los rarámuris comparten su territorio bajo sus propios términos. El visitante no llega como espectador, sino como invitado. Las actividades se diseñan para generar un intercambio justo, donde el beneficio económico se queda y se destina al cuidado del entorno natural y al fortalecimiento de su vida cotidiana. Bajo esta premisa, surgió Experiencias Rarámuri, un proyecto que protege su diversidad biocultural mediante el ecoturismo comunitario.

Gracias a Experiencias Rarámuri, podrás conocer técnicas artesanales, como el tejido, y convivir con las familias de Bacajipare y Huetosachi. Crédito: Shutterstock.

Creel, la puerta a la sierra

El punto de llegada es la ciudad de Chihuahua, conectada por vía aérea con distintas capitales del país. Desde ahí, la ruta continúa hacia Creel, Pueblo Mágico y destino ideal para explorar la Sierra Tarahumara. El trayecto puede hacerse en automóvil, en un recorrido panorámico por carretera, o a bordo del tren Chepe, la ruta ferroviaria más emblemática de México. Ambas alternativas permiten disfrutar el paisaje y entender, poco a poco, la magnitud del territorio. Desde Creel parten los recorridos de Experiencias Rarámuri.

Las familias rarámuri de Bacajipare y Huetosachi ofrecen a los visitantes caminatas guiadas y talleres de cocina que permiten acercarse a la vida cotidiana en las Barrancas del Cobre. Crédito: Shutterstock.

Caminar, mirar y escuchar

Las actividades en la sierra se viven sin prisa. Las caminatas que propone la comunidad rarámuri te llevan a miradores con vista a las profundas barrancas, pero también momentos de silencio. El énfasis está en observar el entorno, escuchar historias y comprender cómo esta cultura se relaciona con la montaña. Cada recorrido se adapta al grupo, al clima y al momento, recordando que el viaje importa tanto como el destino.

El llamado Sendero de Gigantes es un trayecto ligero de alrededor de una hora, en el que se narra la historia de esos seres enormes que ayudaban en la cosecha. Por su parte, el Sendero Pies Ligeros es de tres kilómetros y medio, una distancia en la que el viajero aprende de los rarámuris a caminar por terrenos complejos y largas distancias. 

En las Barrancas del Cobre, muy cerca de Creel, Chihuahua, el paisaje es más que una postal: es territorio vivo y hogar ancestral de la cultura rarámuri, “los de los pies ligeros”. Crédito: Shutterstock.

Sabores, oficios y vida cotidiana

Una parte esencial de la experiencia con la comunidad rarámuri ocurre lejos de los paisajes más fotografiados. Compartir una comida preparada con ingredientes locales, conocer técnicas artesanales, como el tejido, y convivir con las familias permite acercarse a la vida diaria de Bacajipare y Huetosachi. Estos momentos sencillos son también los más significativos: fortalecen la economía local y ayudan a preservar sus sabores y oficios.

Entre montañas infinitas y silencio de altura, las Barrancas del Cobre muestran el norte de México en su forma más imponente: vasto, profundo y profundamente vivo. Crédito: Shutterstock.

Dormir en la sierra

El hospedaje mantiene la misma filosofía del viaje: sencillo, acogedor y respetuoso. Las opciones comunitarias y ecológicas permiten descansar rodeado de naturaleza, con noches estrelladas y mañanas frescas. Cada estación transforma la experiencia: primavera y otoño ofrecen temperaturas agradables, el verano pinta la sierra de verde y el invierno regala paisajes fríos y cielos despejados.

Viajar a las Barrancas del Cobre siguiendo el camino hacia las comunidades rarámuris es elegir un turismo más consciente. La gente de Bacajipare y Huetosachi nos recuerda que la sierra no es solo un paisaje imponente, sino un hogar vivo que se comparte con respeto. Es un viaje para caminar despacio, escuchar con intención y entender que el verdadero valor de la experiencia está en el encuentro humano. 

Encuentra más información e inspiración para tu viaje en creelsierratarahumara.com y en el Facebook @experienciasraramurioriginal.

DESCARGA TU REVISTA ENVIVA VERSIÓN PDF

DESCARGA
TU REVISTA ENVIVA VERSIÓN PDF