Gracias a los vuelos directos a Oakland con Viva, es muy sencillo explorar esta emocionante ciudad de California y después llegar a San Francisco en menos de una hora. Si bien los clásicos siempre cautivan, estos rincones de California aún guardan tesoros perfectos para disfrutar en familia: museos interactivos, granjas urbanas, bosques de árboles impresionantes y más. Sumérgete en experiencias para respirar aire puro, disfrutar del agua y cerrar el verano con eventos únicos.
En Half Moon Bay, desde 1987, al caer la tarde un gaitero recorre diariamente la costa de
Pebble Beach, entre pinos majestuosos y campos de golf frente al mar.
Crédito: Noah Rosenfield/Unsplash.
En Oakland, más de 80 parques y 1,200 kilómetros de senderos ofrecen un mosaico de aventuras. Una de las favoritas es Redwood Regional Park, un santuario de árboles milenarios que parece salido de un cuento. Este bosque escondido es perfecto para recorrer a pie o en bicicleta, o simplemente para detenerse a contemplar la majestuosidad de las secuoyas, que alcanzan más de 45 metros de altura.
Muy cerca, Joaquin Miller Park despliega más de 500 acres de praderas, bosques y vistas panorámicas. Sus senderos rústicos atraviesan arboledas de secuoyas y robles, bordean arroyos y praderas húmedas, y son elegidos por ciclistas, corredores, amantes de las caminatas y quienes buscan un buen lugar para hacer picnic. Además, es uno de los pocos espacios abiertos en Oakland donde se permite la entrada con perros.
A pocos minutos de Oakland encontrarás joyas naturales como Redwood Regional Park y Joaquin Miller Park, con mágicos senderos y arroyos entre secuoyas y robles centenarios. Crédito: Shutterstock.
Cerca del agua, Lake Merritt está rodeado por un sendero de casi cinco kilómetros para trotar, andar en bici o darse el placer nada simple de contemplar el paisaje. También se puede remar en kayak por el estuario, explorar el frente costero o disfrutar del ambiente relajado en el muelle del Jack London Square.
En tu próximo viaje a Oakland, no dejes de checar la cartelera del histórico Fox Theater, recientemente restaurado, que presenta conciertos y espectáculos increíbles de artistas internacionales.
Crédito: Shutterstock.
Hablando de naturaleza, San Francisco no se queda atrás. Visitar el Golden Gate Park es un clásico: con sus más de 400 hectáreas de jardines, lagos y museos, es un gran plan para pasar la tarde, andar en bici, hacer un picnic o visitar la increíble Academy of Sciences, que cuenta con un acuario, un planetario, la recreación de una selva tropical y un museo de historia natural, lo que lo convierte en un lugar único para explorar el mundo desde este rincón de California. En las inmediaciones está el Francisco Park; desde ahí podrás ver panorámicas de la bahía y de la icónica isla de Alcatraz.
En Oakland, el reflejo de los edificios forma parte del paseo nocturno en torno al lago Merrit, que en verano se llena de eventos y mucha vida local. Crédito: Shutterstock.
Cerca del mar, el área conocida como San Francisco Peninsula presume joyas como Half Moon Bay, Pacifica y Pescadero, donde se combinan senderos costeros, faros históricos como Pigeon Point y playas para todos los miembros de la familia, incluidas las mascotas. En Half Moon Bay es posible disfrutar de un espectáculo muy singular: escuchar a los gaiteros al atardecer, ya sea junto a las fogatas del Ritz-Carlton —un elegante resort enclavado en los acantilados, ideal para ver el ocaso con una copa de vino— o en The Inn at Spanish Bay, donde, desde 1987, un gaitero recorre diariamente al caer la tarde la costa de Pebble Beach, entre pinos majestuosos y campos de golf frente al mar. Durante el verano, Pacifica también es sede del original evento World Dog Surfing Championship, donde perros intrépidos intentan conquistar las olas mientras familias enteras los animan desde la orilla.
El verano en la bahía está lleno de propuestas pensadas para despertar la curiosidad y la emoción. En Oakland, los más pequeños pueden pasar un gran día en Children’s Fairyland, parque temático que inspiró a Walt Disney y que este año celebra su 75 aniversario con eventos especiales. También vale la pena visitar el Oakland Zoo, hogar de más de 850 animales, o el Chabot Space & Science Center, que en colaboración con la NASA permite conocer más sobre el espacio exterior y las estrellas. La magia de Disney también puede vivirse en el Walt Disney Family Museum, ubicado en el Presidio de San Francisco. El museo presenta exposiciones interactivas que narran la evolución del legendario animador y las historias detrás de sus personajes.
Enmarcados por el famoso Golden Gate, Oakland y San Francisco son dos destinos llenos de arte, historia, sabor y naturaleza en la zona de la bahía californiana. Crédito: Rich Hay/Unsplash.
Otra opción para toda la familia es Urban Adamah en Berkeley, una granja urbana donde los niños pueden cosechar vegetales, alimentar animales y aprender sobre agricultura sostenible. La experiencia se complementa con una visita al Cantor Arts Center, que alberga más de 38,000 obras de arte, incluyendo una de las colecciones más grandes de esculturas de Rodin fuera de París.
También hay que incluir una visita en Filoli, un jardín y mansión histórica al sur de San Francisco (aproximadamente a 40 minutos) que hasta noviembre presenta la exposición Trolls: Save the Humans, con esculturas gigantes del artista danés Thomas Dambo. A esto se suma el evento semanal Summer Nights at Filoli, que combina música tradicional irlandesa, cocteles y ricos tacos servidos desde el food truck Cochinita.
El verano en este par de destinos también se vive a través de eventos de arte, música y gastronomía con el inconfundible espíritu californiano. En Oakland hay que agendar los conciertos íntimos en Yoshi’s o el Continental Club, festivales como Lakefest en el lago Merritt, o las noches de arte y comunidad durante Oakland First Fridays. Este festival gratuito se lleva a cabo el primer viernes de cada mes sobre Telegraph Avenue y se ha convertido en una gran celebración del alma de Oakland. Cada edición invita a disfrutar de música en vivo, arte local, comida callejera, performances y una atmósfera que refleja la diversidad, creatividad y espíritu comunitario de la ciudad.
Entre rascacielos y naturaleza: el lago Merritt se extiende como un oasis urbano en Oakland, reflejando el cielo californiano en un día despejado. Crédito: Shutterstock.
A la par, San Francisco ofrece una programación igual de emocionante en la que hay que disfrutar Fridays on Front Street. Los viernes, las calles se llenan de conciertos gratuitos, comida callejera, juegos y arte urbano. Otra opción es Downtown First Thursdays, que una vez al mes transforma el centro en una gran fiesta con DJ, drag queens, espectáculos de moda y barras al aire libre.
En agosto, San Francisco también es sede del Outside Lands Music & Arts Festival en Golden Gate Park, que combina música con sostenibilidad, y del Fringe Festival, un maratón teatral con más de 40 obras. Finalmente, cada semana, Union Square ofrece actividades gratuitas: clases de ajedrez, música en vivo, talleres creativos o espectáculos de malabarismo. Los segundos sábados del mes, la plaza cobra vida con eventos que celebran la diversidad de la ciudad.
El Bay Bridge conecta Oakland con San Francisco y enmarca el atardecer con luces cálidas sobre la bahía, recordando que esta ciudad siempre mira al horizonte. Crédito: Shutterstock.
En el terreno culinario, el evento Taste of Bayview destaca lo mejor de la gastronomía local afrocaribeña, desde gumbo hasta soul food. Y si el plan es más informal, el Pizza, Bagel & Beer Festival en North Beach reunirá el 16 de agosto a más de 60 pizzerías, panaderías y cervecerías.
Estas experiencias no son casualidad: tanto San Francisco como Oakland se han consolidado como destinos gastronómicos. Oakland, en particular, fue nombrada por los lectores de Condé Nast Traveler como la ciudad con la mejor comida de Estados Unidos. Desde restaurantes con estrellas Michelin hasta puestos familiares con décadas de historia, cada platillo refleja las raíces y la diversidad de quienes los preparan. Además, el verano es temporada alta para la creatividad culinaria: chefs locales organizan cenas colaborativas, pop-ups y eventos que celebran los ingredientes frescos y las cocinas del mundo.
Un rincón escondido entre los bosques milenarios de secuoyas: la serenidad de una cascada desemboca en una piscina natural en Big Basin, el parque estatal más antiguo de California. Crédito: Shutterstock.
En San Francisco, el día puede comenzar con un desayuno frente al mar en Boudin de Pier 39 (IG @boudinbakery), seguir con un almuerzo en un mercado en Bayview y terminar con una cena italiana memorable en Cotogna (IG @ cotogna_sf), ubicado en las avenidas Montgomery y Pacific en la histórica Jackson Square. El menú cambia diariamente según los ingredientes de temporada, pero hay que probar pastas como el corn triangoli, el summer squash paccheri, el ravioli de ricotta o la pizza con flor de calabaza.
El Lago Merritt, en el corazón de Oakland, ofrece un respiro tranquilo rodeado de arquitectura clásica, naturaleza y vida urbana. Un espacio icónico para desconectarse sin salir de la ciudad. Crédito: Shutterstock.
Ya sea caminando entre secuoyas, descubriendo un festival callejero o disfrutando de las vistas y los sonidos del atardecer desde una playa en Half Moon Bay, el cierre del verano en Oakland y San Francisco es muy singular. Porque en esta región, cada experiencia recuerda la esencia dinámica y vibrante de California.
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