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Nicoya

La blue zone de Costa Rica

Por Marck Gutt, Don Viajes

En las playas de Santa Teresa y Mal País, la vida no solo es más sabrosa, también es más larga. Marcada por placeres simples y derroches de verdor, la zona azul de Costa Rica comparte sus secretos.

Las llamadas “zonas azules” son regiones del mundo donde la gente vive más que el promedio. No se trata de fórmulas milagrosas, sino de patrones que se repiten: comunidades pequeñas, actividad física integrada a la rutina, vínculos sociales fuertes y alimentación volcada al terruño. En términos científicos, el concepto es debatible, pero la estadística no. En estos lugares, la esperanza de vida está por encima de la media.

bluezones.com

 

Solo una de las zonas azules originales está en Latinoamérica: Nicoya. En esta península, las escenas irresistibles comparten protagonismo con la longevidad. A menos de 200 kilómetros de San José, capital de Costa Rica, este rincón del Pacífico llama la atención tanto de científicos como de viajeros. Por lo mismo, en pueblos como Santa Teresa y Mal País, áreas naturales protegidas y muelles pesqueros conviven con recetas de toda la vida y hoteles seductores.

Transformación costera

Hace un par de décadas, incluso en Costa Rica, poca gente habría sido capaz de ubicar a Santa Teresa y Mal País en el mapa. ¿Quién iba a saber de playas remotas con mar temperamental? Hoy, la historia es completamente distinta. Armados con escuelas de surf, playas kilométricas y oleadas de nuevos emprendimientos, estos pueblos vecinos seducen a viajeros de todo el mundo.

La esencia rústica del lugar se acompaña de actividades cada vez más diversas. Mientras que bucear con Ananda (ananda.cr) suele ser suficiente para ver morenas y tiburones de arrecife, las tirolesas de Canopy Mal País (canopymalpais.com) bastan para sobrevolar bosques habitados por monos aulladores. Como suele suceder cuando el paraíso se revela, la gentrificación aparece. Eso sí, cuando menos hasta ahora, los placeres simples hacen frente a los fabricados.

En la península de Nicoya, a menos de 200 kilómetros de San José, Costa Rica, áreas naturales protegidas y muelles conviven con playas, recetas de toda la vida y hoteles seductores. Crédito: Unsplash. 

Fe en la conservación

Si bien es cierto que el turismo es un fenómeno relativamente reciente en este rincón tico, la conservación no. Aunque parques nacionales como Manuel Antonio y Tortuguero han saltado a la fama, la primer área natural protegida de Costa Rica es vecina de Santa Teresa y Mal País. Fundada en 1963, la reserva natural Cabo Blanco marcó un antes y un después en el movimiento conservacionista centroamericano.

Al igual que hace sesenta años, proteger la naturaleza sigue siendo una necesidad vigente. Por suerte, organizaciones como CIRENAS (cirenas.org) no quitan el dedo del renglón. Con el apoyo de voluntarios y personas viajeras que optan por actividades con propósito, el proyecto trabaja en varios frentes. Uno de ellos: la protección de tortugas marinas. En playas donde la extracción furtiva de huevos sigue siendo una realidad, la educación ambiental y el monitoreo son esenciales. 

Un paseo a Isla Tortuga, frente a la península de Nicoya, en Costa Rica, permite descubrir la belleza de la costa y valorar las formas de vida que propician la longevidad en las llamadas blue zones.
Crédito: Shutterstock.

Lujo descalzo

Inaugurado en 2019, Nantipa es uno de esos hoteles boutique que se recuerdan por las razones correctas. Presente en listas de referencia de publicaciones como Condé Nast Traveler y National Geographic, el proyecto ha sabido combinar los aires relajados de Nicoya con diseño memorable, servicio cercano y atención al detalle. Pensemos en villas con alberca privada, sí, pero también en senderos cubiertos de verdor que se recorren con los pies descalzos. 

Atardeceres de postal, acceso directo a la playa y una cocina que honra ingredientes locales forman parte de la experiencia. A la lista se suman prácticas sostenibles y una que otra ranita de lluvia. En la península de Nicoya la longevidad no es un objetivo explícito, es el resultado natural de cómo se vive el día a día. Nantipa, sin dejar de cumplir varios caprichos, se mantiene fiel a esos mismos principios.

nantipa.com

Gracias al apoyo de viajeros que optan por actividades con propósito, proyectos como CIRENAS pueden proteger el ecosistema de Nicoya, la blue zone de Costa Rica. Crédito: Shutterstock.

Aproximadamente 170 kilómetros separan a San José de Santa Teresa y Mal País. Diferentes servicios, desde shuttles colectivos hasta autos con chofer privado, ofrecen transporte entre la capital y estas playas. Con tiempo, vale la pena rentar coche y explorar más de Costa Rica. En la localidad de Pitahaya, por ejemplo, Skydive Pura Vida (skydivepuravida.com) ofrece saltos en paracaídas con vistas inmejorables del golfo de Nicoya.

Si quieres conocer más sobre las comunidades que desafían la esperanza de vida promedio, el documental de Netflix Vivir 100 años: los secretos de las zonas azules profundiza sobre el concepto y los lugares que lo hicieron posible.

Visita Costa Rica a través de nuestra ruta a:

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