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Chihuahua

4 Pueblos Mágicos llenos de historia y naturaleza.

Chihuahua es el estado más grande de México, con una superficie de 247,455 Km2. En este extenso estado le ofrecemos este circuito para conocer 4 de los 5 pueblos mágicos de Chihuahua.

Iniciamos el tour en Chihuahua Capital, desde ahí se se viaja por carretera por dos horas y media hacia el primer pueblo: Hidalgo del Parral, fundado en 1631 por el alférez don Juan Rangel de Biesma, quien denunció la mina La Negrita, un mineral tan rico que el rey Felipe IV de España tuvo a bien nombrarlo “Capital del Mundo de la Plata”. Su centro histórico es zona de monumentos protegida. En julio se viste de fiesta en honor al general Francisco Villa con las Jornadas Villistas, y, durante todo el año, hay excelentes pretextos para visitar este hermoso Pueblo Mágico poseedor de tradiciones centenarias.   

La población apenas sobrepasa los 115,000 habitantes, orgullosos herederos de la cultura del esfuerzo, prestos a ofrecer su tradicional hospitalidad. Paseando por sus intrincadas calles, se sorprenderá usted con los bellos edificios civiles donde sobresalen el Palacio Alvarado y la Casa Stallforth, el Museo de Cera y las centenarias iglesias advocadas a San José, el santo patrono de Parral; a la Virgen de Guadalupe y a la Virgen del Rayo.   

 

Carretera a Batopilas: La serpenteante carretera a Batopilas te regala una vista espectacular de la cañada, un paisaje que desafía el vértigo.  Crédito: Fideicomiso ¡Ah, Chihuahua!

En este lugar, usted se instalará en confortables hoteles y saboreará la exquisita cocina regional que conserva recetas elaboradas artesanalmente. Sobresalen el pan y los dulces a base de leche quemada, piñones y nuez. 

Para su mayor comodidad, le invitamos a conocer la ciudad a bordo de uno de los simpáticos trolis o el Tran-Villa en el que un guía local le contará las historias y leyendas locales aderezadas con un rico anecdotario y un toque de humor.

Después de pernoctar al menos un par de noches en Parral, sigue Guachochi, Pueblo Mágico de la Sierra Tarahumara: entre estos dos poblados hay solo 230 kilómetros a cubrir en tres horas. Guachochi está ubicado en una hermosa meseta, a solo 18 kilómetros de la Sinforosa. En la plaza central, destaca el lago de las Garzas, en cuyo centro está una pequeña isla con dos garzas de tamaño monumental, Guachochi significa lugar de garzas en lengua ralámuli. Aquí se cuenta con aeródromo, por la falta de caminos en la sierra, los taxis aéreos han sido utilizados como único medio de transporte entre alejadas comunidades de la Sierra Madre. Los servicios de hospedaje se prestan en hermosas cabañas y en los restaurantes se ofrecen deliciosas truchas arcoiris, producidas en las granjas locales. El municipio es altamente habitado por ralámulis. Sus fiestas en Semana Santa son memorables, en especial en Norogachi, donde este pueblo originario celebra las tradiciones danzas. Durante todo el año se tienen actividades para estar en contacto con la naturaleza y el aprender sobre la cultura local. La belleza de los paisajes con sus vistas infinitas se le quedarán en su mente y en su corazón.

Cascadas de Guachochi: Las cascadas de Guachochi están en perfecta armonía con la esencia del pueblo Rarámuli que habita la vasta Sierra Tarahumara.
Crédito: Fideicomiso ¡Ah, Chihuahua!

El siguiente Pueblo Mágico es Batopilas. La historia de este pueblo con pasado minero se remonta a 1704, año en se descubrieron ricos yacimientos de plata. El recorrido entre Guachochi y Batopilas es de solo 146 kilómetros con un tiempo de manejo de tres horas. Se trata de descender por una espectacular carretera hasta nivel de río (de 2,300 msnm hasta 500 msnm). 

Batopilas tiene clima subtropical y en sus huertos crecen abundantemente mangos, papayas, naranjas, limones, guayabas, plátanos y aguacates. 

Batopilas fue nombrado Pueblo Mágico en 2012 por su rica historia, por su gente y por los sitios de singular belleza que lo rodean. 

En Batopilas se conocen dos grandes etapas de bonanza minera, al principio del siglo XVIII y a fines del siglo XIX con el arribo de tecnologías se logró que Batopilas fuera el segundo lugar en México en contar con energía eléctrica. Y gracias a la electricidad, fue que hubo mayor eficiencia en la explotación de las minas.  El pueblo vivió años de progreso cuando el señor Alexander Shepherd obtuvo las concesiones de las minas. Desafortunadamente el señor Shepherd falleció en 1902, sus descendientes trataron de seguir con el negocio, pero luego estalló la Revolución Mexicana en 1910 y definitivamente se terminaron los trabajos en 1921.

Hacienda Shepherd: El casco de la Hacienda Shepherd, vestigio de la bonanza minera, se adorna con flores moradas y se enmarca en la exuberante vegetación de los cerros. Crédito: Fideicomiso ¡Ah, Chihuahua!

Batopilas cayó casi en el abandono total, muy pocas familias permanecieron en el pueblo sin medios de comunicación por más de medio siglo. Batopilas está como congelado en el tiempo. Sobresalen las festividades de Semana Santa Ralámuli en El Potrero o en Satevó y las fiestas en honor de la Virgen del Carmen en la iglesia del pueblo.  Visitar Batopilas resulta más cómodo durante los meses de septiembre hasta abril, ya que, durante el verano, el calor llega hasta los 45 grados centígrados.

El hospedaje en Batopilas se brinda en antiguas casas convertidas en hoteles boutique, la cocina es sencillamente deliciosa. En Batopilas también existe la tradición del destilado de bebidas de alta graduación como el sotol y la lechuguilla.

Y para cerrar con broche de oro este circuito, habrá que proseguir el viaje hacia Creel. Entre ambos pueblos solamente se recorren 149 kilómetros, mismos que se cubren en tres horas a -buen paso- como dicen los locales.  

El Teleférico, paséate en este transporte fabuloso que te da otra perspectiva de las impresionantes barrancas. Crédito: Fideicomiso ¡Ah, Chihuahua!

Ahora se tomará la carretera que llevará un ascenso constante por aproximadamente 1 hora, luego un par de horas más y se llega a Creel, pueblo que se fundó a raíz del establecimiento de la estación del Ferrocarril Chihuahua al Pacífico, una obra de ingeniería considerada entre los 10 recorridos en tren más espectaculares del mundo.  Creel ha crecido gracias a su ubicación de privilegio, es prácticamente el centro distribuidor de visitantes en la Zona Barrancas.  

Desde Creel se puede visitar el Parque Nacional Cascada Basaseachi, y si su condición física se lo permite, le sugiero tomar el sendero que le llevará hasta el fondo del cañón Candameña, desde donde podrá admirar la caída de agua en todo su esplendor. Los senderos para bajar a la base de la cascada están perfectamente señalizados, puede ser una excursión que le tome hasta unas cuatro horas. Las vistas de la caída cascada desde los distintos miradores también son
absolutamente espectaculares.   

Iglesia de San José, la antigua iglesia que muestra la importancia minera de Parral desde la época colonial, ubicada en el centro histórico es un destino imperdible.
Crédito: Fideicomiso ¡Ah, Chihuahua!

Asómbrese en Arareko no solo por el lago de aguas cristalinas que refleja los fabulosos cielos de las Barrancas, sino por las caprichosas formaciones rocosas que están por los alrededores de Creel en los valles de Los Monjes, Las Ranas y Los Hongos. A Creel se sugiere brindarle unos tres días para tener oportunidad de desplazarse a admirar las bellísimas Barrancas del Cobre en El Divisadero. 

Lago de Arareko: El hermoso Lago de Arareko se recupera con las recientes lluvias, creando un espejo perfecto que refleja el cielo de la majestuosa Sierra Tarahumara.
Crédito: Fideicomiso ¡Ah, Chihuahua!

La Estación Divisadero Barrancas está a sólo 50 minutos por carretera, ahí se ubica el Parque de Aventura Barrancas del Cobre, donde el teleférico, las tirolesas y el zipline le permitirán vivir la increíble sensación de volar.  

Este circuito de los Pueblos Mágicos de la Sierra de Chihuahua se puede cubrir en 8 o 9 días, regresar hacia la ciudad de Chihuahua o bien, continuar hacia Los Mochis por la ruta del Ferrocarril Chihuahua Al Pacífico, desde Creel hacia Los Mochis, Sinaloa.

Valle de los Monjes: El Valle de los Monjes, con sus misteriosos guardianes de piedra, es una visión fabulosa que demuestra el poder y la belleza de la naturaleza.
Crédito: Fideicomiso ¡Ah, Chihuahua!

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