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El MUNDO MÁGICO

Mineral de Pozos

Por Azucena Pacheco

ENCANTO ATEMPORAL

Este Pueblo Mágico conserva una traza colonial prácticamente intacta, donde plazas, jardines y casonas de piedra crean una atmósfera atemporal. A esta se suman una escena gastronómica joven y propositiva, hoteles boutique en los que sentirás que despertaste en una película de época y cafecitos acogedores que invitan a pasar la tarde. 

Pero el verdadero imán de Pozos está más allá del centro: los vestigios de antiguas haciendas y minas que vivieron su esplendor mucho tiempo atrás y que, si te gusta la fotografía, te hipnotizarán por horas. Además, está muy cerca de Querétaro y de San Miguel de Allende.

El centro sin prisa

El corazón de Mineral de Pozos se organiza alrededor del Jardín Juárez, punto de encuentro cotidiano desde el siglo XIX. Desde ahí se despliega un entramado de calles empedradas, fachadas sobrias y edificios históricos, como la parroquia de San Pedro Apóstol, el antiguo mercado, el Palacio Municipal y casonas con detalles barrocos y neoclásicos típicos de la región.

Si caminas por la calle principal, llegarás a la Escuela Modelo, inaugurada en 1900 con un concepto innovador del Porfiriato: la enseñanza de oficios en conjunto con la educación general. Este inmueble ahora alberga actividades culturales abiertas al público. 

En las afueras de Mineral de Pozos se encuentran exhaciendas y minas abandonadas que hoy son escenarios fotogénicos, casi siempre accesibles a través de tours o guías particulares. Crédito: Shutterstock.

El legado industrial

Aunque su origen minero se remonta al siglo XVI, San Pedro de los Pozos era un pueblecillo más hasta que, entre finales del siglo XIX y los primeros años del XX, se transformó en uno de los centros mineros más prósperos de México. La llamada “gran bonanza” llegó durante el Porfiriato, cuando la extracción de plata, oro y zinc atrajo capital extranjero, tecnología moderna y una población que superó las decenas de miles de habitantes. 

En dicho periodo se construyeron haciendas de beneficio, minas monumentales, infraestructura ferroviaria, edificios públicos y una traza urbana ambiciosa, al grado de que Pozos fue considerada una de las ciudades más ricas y modernas del país en proporción a su tamaño. Sin embargo, la Revolución mexicana, la inestabilidad política y el agotamiento de los filones provocaron su colapso, lo que dejó tras de sí edificios en ruinas que narran una historia tan intensa como efímera.

Mineral de Pozos conserva plazas, jardines y casonas coloniales que crean una atmósfera atemporal. A esta se suman hoteles, tiendas locales y una gastronomía propositiva. Crédito: Shutterstock.

Planea tu visita

A pocos minutos en carretera verás los vestigios de la infraestructura que dio origen a la bonanza del pueblo. Exhaciendas y minas, como Santa Brígida, Cinco Señores, El Triángulo o El Centenario, se levantan con sus hornos, tiros y muros derruidos, ahora escenarios fotogénicos sobre todo al atardecer, cuando la luz del sol oblicua los ilumina de manera casi mística. El acceso a los vestigios no siempre está autorizado a particulares; por lo tanto, para garantizar tu entrada, te recomendamos contratar algún guía autorizado. Puedes optar por unirte a algún otro grupo o solo con tus acompañantes. 

Parte del encanto de Pozos está en hospedarse en casonas que te dan una idea vívida de la gran bonanza. Una excelente opción es el hotel La Casona Minera, que además guarda entre sus muros el restaurante Lola y Carlota, de cocina internacional con toques mexicanos y asiáticos, y un spa de cerveza, Spa Caliche. 

lacasonahotel.com

La gran bonanza de Mineral de Pozos dio lugar a la Escuela Modelo, un proyecto de vanguardia educativa del siglo XIX que hoy se ha transformado en un hermoso centro de arte y cultura que puedes visitar. Crédito: Shutterstock.

Bienestar con carácter local

Lejos de ser una excentricidad, el Spa Caliche se integra con naturalidad a la oferta turística de Mineral de Pozos, con tratamientos que utilizan lúpulo, levadura y cerveza artesanal, elaborada por ellos mismos, en baños terapéuticos diseñados para la relajación muscular y el cuidado de la piel. 

La experiencia en Spa Caliche combina tradición cervecera, belleza, bienestar y arquitectura íntima, ideal para un descanso reparador después de recorrer minas y caminos de terracería. Puedes escoger entre baños de cerveza, vino tinto, mezcal, chocolate o lavanda en una gran tina de madera con temperatura perfecta. Termina con un masaje relajante y una siesta en la cama de cebada.

Geometría del pasado. Estructuras monumentales que se alzan como huellas de un oficio ancestral.Crédito: Shutterstock.

Si eres amante de los sitios con un aire de nostalgia, apacibles, limpios y bonitos, para observar, caminar y dejar que el tiempo haga su trabajo, Mineral de Pozos es una gran opción que te hará recordar que el verdadero lujo nace de la calma. Además, es un lugar perfecto para sacar a tu fotógrafo interior.

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