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Haciendas henequeneras de Yucatán Una ruta de historias y belleza natural

Por Luza Alvarado

A poca distancia de la capital yucateca, las hermosas haciendas henequeneras reviven para recibir a los viajeros que buscan historias, diversión refrescante, sabores tradicionales y conexión con la naturaleza.

La historia moderna de Yucatán está fuertemente unida a la de las haciendas donde se producía la planta del henequén, cuyas fibras se utilizaban en la fabricación de cuerdas y sacos y fueron el principal motor económico del estado durante el siglo XIX. Aquel tiempo de esplendor le dio a la burguesía yucateca una de sus épocas de mayor bonanza, tanto así que la planta del henequén fue bautizada como “el oro verde”. 

A principios del siglo XX, sin embargo, la industria henequenera se fue a pique al crearse nuevos materiales sintéticos. Los levantamientos sociales y la Revolución terminaron por llevar a las haciendas a una franca decadencia, sufriendo abandono y fragmentación. Afortunadamente, en las últimas décadas, muchas fueron catalogadas como inmuebles históricos, por lo que buena parte de su arquitectura original fue restaurada o reacondicionada para abrir sus puertas a los visitantes y ofrecer experiencias que reúnen historia y hospitalidad. 

Los campos de henequén de la Hacienda Sotuta de Peón pueden visitarse a bordo de trucks, carros jalados por mulas, tal como se hacía en el siglo XIX. Crédito: Shutterstock.

Hay haciendas que se han transformado en lujosos y exclusivos hoteles, pero también hay otras que, sin perder su encanto y su vocación, permiten a las familias adentrarse por un día en sus jardines y antiguos espacios para viajar en el tiempo, aprender sobre la historia del lugar, probar las delicias de la cocina yucateca y, por qué no, darse un chapuzón en los cenotes y piscinas. Aquí te presentamos cuatro de ellas. 

Durante el recorrido por la Hacienda Sotuta de Peón es posible aprender sobre la elaboración de cuerdas y otros objetos de henequén. Crédito: Shutterstock.

Hacienda Sotuta de Peón

Esta hacienda es ejemplo de la riqueza cultural y económica de la región durante el apogeo del cultivo del henequén. Establecida en 1858 por don Pedro Peón, marcó el inicio de una era de esplendor que hoy revive a través de su hotel boutique y de sus recorridos y sus cuidadas experiencias. 

Su recorrido henequenero comienza en la casa principal con una bebida refrescante, pues el calor yucateco no da tregua en esta época. Los guías expertos te llevarán después a explorar las antiguas instalaciones, donde te explicarán paso a paso el proceso de producción del henequén. 

Yaxcopoil fue una de las haciendas más importantes de la región. Su casco principal funciona como museo y busca preservar la autenticidad de sus espacios y sus muebles antiguos. Crédito: Óscar Turco.

Uno de los distintivos del recorrido en Sotuta de Peón es el paseo en los tradicionales trucks: carros jalados por mulas que solían utilizarse para transportar el henequén. El recorrido te lleva a la Casa Maya, donde don Antonio te cuenta sobre los trabajos en los campos de henequén. La visita finaliza con un chapuzón en el cenote Dzul Ha, así que no olvides llevar el traje de baño. 

El costo de la experiencia para adultos es de $875 pesos, y para niños, de $550 pesos. Consulta su sitio web para echar una mirada a su hospedaje y las demás experiencias que ofrecen. Y recuerda reservar con antelación, ya que hay mucha demanda en época vacacional. 

haciendaviva.com

Las antiguas haciendas henequeneras de Yucatán, tesoros de historia, arquitectura y naturaleza, se han restaurado y acondicionado para recibir a los viajeros. Crédito: Óscar Turco.

Hacienda Mucuyché

Esta hacienda es una de las favoritas de los visitantes, ya que ofrece una visita rica en historias y belleza natural. Se encuentra en el corazón del municipio de Abalá, a menos de una hora al sur de Mérida. Uno de los primeros registros de esta hacienda data del siglo XVII; formaba parte de las propiedades de la familia Peón y, además de ser una finca agroganadera, también vio sus mejores días en la época del “oro verde”. Luego de permanecer cerrada durante muchos años, hoy abre sus puertas a los visitantes con un aire renovado de diversión para la familia.

La visita comienza con un recorrido guiado por los vestigios de la hacienda, testigos mudos del esplendor henequenero. La magia de la hacienda, con su historia impresa en cada rincón, se entrelaza con la belleza natural que circunda sus dominios. Pero lo más cautivador aguarda bajo tierra, en los cenotes que yacen como joyas escondidas.

Las haciendas henequeras reviven para recibir a los viajeros que buscan historias y conexión con la naturaleza. Crédito: Shutterstock. 

El primero en recibirnos es Carlota, un cenote semiabierto cuyas aguas frescas y cristalinas nos invitan a sumergirnos en su serenidad. El nombre de este cenote evoca a un pasado ilustre, cuando en 1865 la emperatriz Carlota pasó por la hacienda y se sumergió en sus aguas. Luego se puede nadar por un canal para llegar a Azul Maya, un cenote de caverna que emana un aura de misticismo ancestral. Sumergirse en sus profundidades es como adentrarse en un santuario sagrado. Para culminar la experiencia, en el restaurante de la hacienda se puede probar la tradicional cocina yucateca, acompañada, por supuesto, de tortillas hechas a mano. 

El recorrido completo con visita guiada, nado en cenotes, casilleros y alimentos tiene un costo para adultos de $650 pesos y de $390 para niños. No olvides reservar tu día con antelación y consultar los precios y horarios en su sitio web. 

cenoteshaciendamucuyche.com/

Visitar una de las haciendas henequeneras es viajar en el tiempo y conectar con las tradiciones yucatecas. Crédito: Shutterstock. 

Hacienda Yaxcopoil

Esta hacienda no tiene cenotes para refrescarse, pero sí guarda un rico acervo en su museo y en sus espacios. Está ubicada a 23 km de Mérida, aproximadamente a media hora en automóvil por la carretera que lleva a Uxmal. Fundada en el siglo XVII, su nombre significa “lugar de los álamos verdes” en lengua maya. 

Desde que te internas, los guías te invitan a hacer un ejercicio de imaginación, pues en su tiempo de bonanza, la hacienda abarcaba un territorio de más de 11,000 hectáreas la extensión actual de la ciudad de Barcelona, por lo que era una de las más importantes de la región. Hoy su casco principal funciona como museo y parador, donde el acento está en preservar la autenticidad de sus espacios y sus muebles antiguos.

El henequén le dio a Yucatán una de sus épocas de mayor bonanza, a tal punto que a esta planta se le bautizó como “el oro verde”. Crédito: Shutterstock. 

Casa principal, jardines exuberantes y hasta vestigios de la antigua civilización maya se pueden encontrar en Yaxcopoil, que también resguarda un interesante acervo de piezas arqueológicas y una planta desfibradora de henequén. En su servicio de comedor se ofrecen platillos caseros como la sopa de lima, tamales, huevos motuleños para desayunar y otros antojitos yucatecos. Quien desee hospedarse, también puede hacerlo en su Casa de Visitas, un hotel sencillo y acogedor al interior de la hacienda. Y para quien quiera descansar un rato del calor, la refresquería de la casa principal ofrece refrescos, helados y algunos bocadillos. 

El costo de la visita es de $150 pesos por adulto; los menores de 15 años acompañados de sus padres entran gratis. Consulta horarios de apertura y otros servicios en su página web. 

yaxcopoil.com

Los tradicionales trucks eran carros jalados por mulas que solían utilizarse para transportar el henequén dentro de las haciendas. Crédito: Shutterstock. 

Para adentrarte en el mundo de las haciendas yucatecas no hace falta gastar una fortuna en hospedajes de lujo. Además de estas cuatro haciendas cercanas a Mérida, hay muchas otras en el territorio de Yucatán que ofrecen experiencias para viajar en el tiempo, conectar con la naturaleza y divertirse en familia. 

Visita Yucatán a través de nuestras rutas a Mérida:

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